Lazio, ayer, hoy, mañana

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El Lazio, ayer, hoy, mañana. Uno de sus aficionados de toda la vida, Mauro Mazza, recuerda sus gestas épicas. El periodista y escritor romano, ex director de Rai Uno y Tg2 Rai, lo hace en exclusiva para Sportal.it, en vísperas de 2024: el año futbolístico que coincide con el 50º aniversario del histórico Scudetto del Lazio conquistado por Maestrelli al final de la temporada 1973-74. Mauro Mazza comienza con los recuerdos imborrables de aquella primera e histórica conquista: “Desde aquella victoria de hace 50 años” dice el ex director del RaiUno en la tranquilidad de su residencia en Friuli, donde vive desde hace algunos años, “hay una especie de prueba de lazialit” entre los aficionados biancocelesti”.

El periodista se refería a aquella dulce alineación blanquivioleta que Mazza recitó en cuestión de segundos: “Pulici, Petrelli, Martini, Wilson, Oddi, Nanni, Garlaschelli, Re Cecconi, Chinaglia, Frustalupi, D’Amico”. Esos once jugadores, prosigue el periodista “entraron en la historia del fútbol italiano como protagonistas de una hazaña única e irrepetible”. El primer Scudetto ganado por un club que era cualquier cosa menos rico, con unos cuantos años en la Serie B a sus espaldas”. Pero he aquí el milagro realizado por “un entrenador-papá” que inventó una alineación muy fuerte, con un líder carismático como el capitán Pino Wilson y un motor como Giorgio Chinaglia, a su alrededor 9 jugadores que, a lo largo del camino, se convencieron de que la hazaña era posible. Una galopada triunfal, resume Mazza: “Una victoria cercana en 1972-1973, un merecido Scudetto en la temporada 1973-1974”. Después, una serie de desgracias se cebaron con aquel equipo: la muerte de Maestrelli, la del Rey Cecconi…“Pero en el corazón de los aficionados, aquel primer Scudetto sigue siendo el más grato de los recuerdos. “Yo era un adolescente” recuerda Mazza “Solía ir al estadio con mi padre, no nos perdíamos un partido. Luego, años más tarde, me hice amigo de Wilson y no había tarde juntos, a menudo con Oddi y Facco, otros dos chicos de aquel fantástico grupo, que él no me contara episodios y anécdotas de aquel equipo. Gracias a él comprendí que aquella brigada, más allá de rivalidades y leyendas, también estaba unida fuera del campo». Cuenta, Mazza, un gesto que ha quedado en la historia del Lazio. Es significativo que en Roma, en la capilla de la familia Maestrelli, también se dé hoy sepultura a Giorgio Chinaglia, aunque falleciera en Estados Unidos. Su cuerpo, por acuerdo con su familia, fue traído a Italia para que pudiera descansar junto a su Maestro. Creo que no hay ejemplos similares en la historia del deporte mundial”.

Mauro Mazza y el segundo Scudetto 1999-2020 del Lazio de Sergio Cragnotti, ganado con el sueco Sven Goran Eriksson en el banquillo. “Mientras que el primer Scudetto fue el resultado de una mezcla milagrosa” recuerda el ex director de Tg2 Rai “el de 2000, en el año del centenario del Lazio, fue en cambio una construcción casi científica, costosa y bella”. Y añade: “Todo aficionado considera aquellos “los mejores años de nuestra vida”. El Lazio de Cragnotti y Eriksson durante casi tres años fue realmente el equipo más fuerte de Europa, ganó mucho, Scudetto, Recopa, Supercopa de Europa, pero no tanto como merecía. Tenía campeones en todos los departamentos en su plantilla, difícil nombrar a unos pocos, sin olvidar a otros. Entre ellos estaban Mancini, Vieri, Veron, Nesta, Nedved… y luego Marchegiani, Conceicao, Almeyda, Salas, Casiraghi…”. ¿Un defecto? Mazza sonríe: “Para el aficionado estaba prohibido encariñarse con individuos, Cragnotti vendía y compraba campeones. Ya no había 'banderas' como ahora”. 

Volviendo a la vida futbolística cotidiana, aquí está el Lazio de hoy. “El rendimiento de esta temporada confirma lo que hemos visto en los 20 años de presidencia de Lotito” continúa Mauro Mazza. “Gracias a él, el Lazio tiene la certeza de tener las cuentas en orden, de ser estable en la Serie A y de estar en la mitad alta de la tabla. Pero también sabemos que, además de estos indudables méritos, con una gestión personal como la suya, más condicionada por los intereses y ambiciones del presidente que por las esperanzas de los aficionados, el sueño de un tercer Scudetto está destinado a quedarse en el cajón. Es mejor conformarse con algunas buenas victorias, fruto del juego de Sarri que, cuando está en su mejor momento, es realmente espectacular. Pero, en la distancia, con una plantilla que no está a la altura, sobre todo en cuanto a recambios, no se puede aspirar de forma realista a lo máximo. Ahora la bifurcación está ante el entrenador y, sobre todo, ante el club: seguir con el grupo actual y añadir algunos jugadores nuevos cada año, o empezar de nuevo con un nuevo ciclo y una plantilla joven. Mientras tanto, por este año, disfrutemos de un logro, los próximos octavos de final de la Liga de Campeones contra un gran equipo como el Bayern de Múnich… quién sabe cuándo volverá a ocurrir.

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