Bud Spencer y los alemanes: un gran amor correspondido

Bud Spencer, nacido Carlo Pedersoli, alcanzó una extraordinaria popularidad en Alemania, en algunos aspectos incluso mayor que en Italia. En Alemania se convirtió en un auténtico icono pop, gracias al enorme éxito de sus películas en los años setenta, a sus autobiografías que entraron en las listas de los libros más vendidos e incluso al nacimiento del verbo coloquial sich budspenceren, que significa más o menos ‘dar una paliza a alguien a la manera de Bud Spencer’.
El público alemán lo convirtió en una figura de culto: se vendía merchandising en grandes cantidades, los clubes de fans en línea eran muy activos y se organizaban proyecciones especiales de sus películas, sobre todo en Berlín. Tampoco faltaron los tatuajes con su rostro, al igual que en Italia. Además, el vínculo con Alemania ya existía desde hacía tiempo: en 1951 Carlo Pedersoli logró un resultado histórico en Schwäbisch Gmünd en natación, al convertirse en el primer italiano en bajar de un minuto en los 100 metros libres en Alemania.
Incluso en las librerías, su éxito fue notable. Sus autobiografías, entre ellas Mi vida, mis películas y Como, luego existo, se vendieron muy bien y confirmaron lo arraigado que estaba su personaje en la memoria colectiva alemana.
Como, luego existo.
Bud Spencer actuó a menudo como invitado en la televisión alemana. En 1978 participó en Stars in der Manege, grabado en el Circus Krone de Munich, donde «entretenía» divertidamente a un elefante. También es famoso un episodio que contó en Innsbruck, durante un encuentro con un dietista austriaco: 1,92 metros de altura y 125 kilos de peso, había ido allí para adelgazar. «Tiene usted un gran problema», le dijo el médico. «Lo sé, por eso estoy aquí». «Durante quince días sólo beberá agua y caminará mucho». «Cuando dijo ‘sólo agua’, le di las gracias y me fui».
Este gigante rudo, que entre puñetazos y riñas juguetonas con su amigo Terence Hill siempre hizo triunfar los buenos valores, se ha ganado el corazón de generaciones enteras en todo el mundo. Incluso en Alemania, el 27 de junio de 2016, día de su fallecimiento a los 86 años, fue una jornada de auténtico luto.
Día de la muerte.
